“Vivimos obsesionados con el tiempo”

domingo, 10 de septiembre, 2017

GONZALO GARCÍA EN LA BIA 2017

Texto: Mónica Laneri

Fotos: Luis Vera

El ser humano se relacionó desde siempre con el tiempo intentando apoderarse de él. El tiempo aparentemente inalcanzable es a la vez una constante en nuestras vidas. Acerca de esto se pregunta Gonzalo García, artista colombiano de 35 años, que participa en la Segunda Bienal Internacional de Asunción- BIA 2017, organizada por el Centro Cultural de la República El Cabildo y presentada por la Itaipú Binacional, con el patrocinio de la Fundación Itaú y UPAP.

Casi un centenar de artistas de 15 países exponen durante el mes de septiembre en varias salas de Asunción, bajo la premisa de “Significar lo imposible”, una frase extraída de “Yo el Supremo”, obra máxima de nuestro Premio Cervantes, Augusto Roa Bastos, al cumplirse el centenario de su nacimiento.

La obra de Gonzalo García y de otros artistas de la BIA puede apreciarse en la Sala de Exposiciones Temporarias del CCR El Cabildo, extensión cultural del Congreso de la Nación, en el horario de 8:00 a 20:00, de lunes a viernes, y de 9:00 a 17:00, los fines de semana y feriados. El acceso a todas las muestras es libre y gratuito.

“Traje unos relojes de mesa que funcionan de manera análoga, es decir, tienen las pestañas que avanzan cada minuto y lo que hice fue cambiarles la forma en que operan, interviniéndolas interiormente y así funcionan más rápido. Le puse fotos encima y hacen como un movimiento continuo”, nos cuenta.

Para Gonzalo, la intención de este proyecto es subvertir la noción del tiempo y la memoria. “Basados en un texto de un filósofo francés del siglo XIX que decía que el tiempo era una cuestión subjetiva, la percepción del tiempo que tenemos está atada a las memorias que tenemos de nuestra propia conciencia durante nuestras propias vidas y que no es algo objetivo sino que realmente el tiempo es algo subjetivo y que cada uno lo construye a partir de su propia experiencia”, señala.

En cuanto a los relojes, relata una pieza se llama “Expectativas-realidad”. “Esa pieza, del lado izquierdo, es como un nadador y está como un poquito abstracto.  La realidad es que para mí una piscina es para ir a relajarme. En otra, del lado derecho se ven imágenes suyas inflando una bolsa de papel, a modo de terapia de pánico. La tercera pieza es como una reflexión más profunda sobre el tiempo y cómo lo concebimos. Está basada en la paradoja de Aquiles y la tortuga, donde Aquiles jamás va a alcanzar a la tortuga, y de alguna manera somos nosotros los que queremos atrapar al tiempo que se nos escapa,  hay una obsesión con el tiempo”, reflexiona.

–         Queremos asegurar el tiempo, dominar el tiempo, hacer planes sobre el tiempo…

 

Uno tiene un reloj,  pulsera o celular, hay una obsesión, vivimos todo el tiempo pensando en el tiempo. En este caso yo quería representar esa obsesión a través de esa paradoja.

 

¿Te haces siempre preguntas trascendentes, atemporales?

Yo tengo una relación sobre la tecnología y cómo influye en nuestra vida cotidiana, pues digamos como trasciende a través de diversos temas como la sexualidad, el arte, lo cotidiano. En ese sentido son las preguntas más globales de mi trabajo.

 

¿Trabajas con todo tipo de elementos?

Soy muy bueno pintando, digamos que mi fuerte sería la acuarela, que es una de las técnicas más difíciles del arte y el dibujo, hago también objetos intervenidos, no tengo solo una técnica pero me reconocen más por mi trabajo en acuarela.

 

¿Cuándo nace tu interés en el arte?

En el colegio, creo que es como una suerte de inconformismo ante lo social y lo establecido. Es decir, un artista tiene su propio horario, es su propio jefe y además puede expresar ciertas ideas acerca de la realidad