Cierre de Ruta de Bibliotecas

20/10/2026

Osvaldo González Real se encontró con el público lector durante el cierre de Ruta de Bibliotecas, en la Plaza Batallón 40

El reconocido escritor, considerado impulsor de la Ciencia Ficción en nuestro país, recibió un homenaje durante la Sexta Edición de la “Ruta de las Bibliotecas”, el pasado sábado.
El acto oficial se realizó en la Biblioteca Pública de la Literatura Paraguaya Contemporánea, ubicada en la Casa de la Literatura del Cabildo, con presencia de su hija Laura, quien recibió un certificado de gratitud firmado por el director general del Cabildo, Aníbal Saucedo Rodas, la asesora de la Casa y responsable de la Biblioteca, Maricruz Méndez Vall, e Irina Ráfols, presidenta de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP).
Así también un certificado fue otorgado por la misma organización Ruta de Bibliotecas. Al finalizar el recorrido de los buses por las distintas bibliotecas se realizó el cierre en la Plaza Batallón 40 de Asunción, donde, acompañado por una de sus hijas, el escritor compartió con representantes de la organización, voluntarios y público.
“Osvaldo González Real fundó los cimientos de la actual Biblioteca de Literatura Paraguaya Contemporánea”, al decir de la escritora Maricruz Méndez Vall, además de desempeñarse como cabeza de la Casa de la Literatura.
La trayectoria de Osvaldo González Real ocupa un lugar significativo en la literatura paraguaya, no solo por su aporte como escritor, sino también por su capacidad de abrir nuevos caminos para la imaginación y el pensamiento. Su impulso a la ciencia ficción amplió las posibilidades temáticas de nuestras letras, acercando la literatura a otros universos, preguntas y formas de mirar la realidad.
A su reconocida trayectoria literaria se suma una faceta especialmente valiosa: la de formador de nuevas generaciones de escritores. Durante años, el profesor Osvaldo González Real ofreció talleres en la Casa de la Literatura del Centro Cultural de la República El Cabildo, donde compartió sus conocimientos y acompañó a quienes comenzaban a explorar el mundo de la escritura.
Su paso por la institución constituye una huella silenciosa pero profunda que nace de enseñar, estimular la creatividad y ayudar a otros a encontrar su propia voz. Porque el legado de un escritor no vive solamente en sus libros, sino también en las personas a las que inspira.