La OSIC conquista al público con un viaje sinfónico entre Mozart y Schumann
Ante un auditorio colmado que respondió con prolongadas ovaciones, la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC) presentó su Segundo Concierto del Ciclo Oficial Internacional 2026, titulado “Entre el Danubio y el Rin. Un viaje sinfónico a través de Mozart y Schumann”. El evento musical de gran nivel tuvo lugar la noche del jueves último, en el Teatro Municipal “Ignacio A. Pane” de Asunción.
Bajo la batuta del director de la OSIC, maestro Diego Sánchez Haase, la orquesta ofreció al público un vibrante repertorio de alta exigencia artística, con dos pilares del repertorio universal: la Sinfonía n.º 40 en sol menor, KV 550, de Wolfgang Amadeus Mozart, y la Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, Op. 97 “Renana”, de Robert Schumann.
Fiel a una línea de gestión que combina excelencia artística con formación de audiencias, el maestro Sánchez Haase introdujo cada obra con comentarios didácticos y cercanos, generando una conexión directa con el público y elevando la experiencia más allá de la escucha tradicional.
DOS UNIVERSOS, UNA MISMA EMOCIÓN
La interpretación de la Sinfonía n.º 40 de Mozart destacó por su intensidad expresiva y precisión técnica, recorriendo con solvencia sus cuatro movimientos —Allegro molto, Andante, Menuetto y Allegro assai— y poniendo en valor su riqueza melódica y complejidad estructural. La orquesta logró un equilibrio fino entre dramatismo y elegancia, confirmando una lectura madura de una de las obras más icónicas del repertorio clásico.
En la segunda parte, la Sinfonía n.º 3 “Renana” de Schumann desplegó toda su potencia narrativa. Desde el impulso inicial hasta el carácter solemne del cuarto movimiento —inspirado en la Catedral de Colonia—, la OSIC construyó un relato sonoro sólido y envolvente, configurando una noche donde el clasicismo y el romanticismo dialogaron con fuerza y sensibilidad.
UNA ORQUESTA EN CONSOLIDACIÓN
La combinación de repertorio universal, dirección sólida y una política de acceso libre y gratuito a sus conciertos, configuran a la OSIC como modelo de gestión cultural de alto impacto y proyección.