Mensaje de identidad y amistad

01/11/2026

“MIS RAÍCES, NUESTRA HISTORIA” CERRÓ SU MUESTRA CON UN MENSAJE DE IDENTIDAD Y AMISTAD ENTRE COREA Y PARAGUAY

La exposición “Mis raíces, nuestra historia”, presentada en el Centro Cultural de la República El Cabildo, culminó su periodo de exhibición con un encuentro que celebró el arte, la memoria y los lazos de amistad construidos entre Corea y Paraguay a lo largo de 61 años de inmigración coreana en nuestro país.
La jornada contó con la presencia del director general del CCR El Cabildo, Aníbal Saucedo Rodas, y de la maestra del arte por la institución, Lucy Yegros, quienes acompañaron este encuentro de reconocimiento a la identidad y a los lazos de amistad entre ambos pueblos.
Durante su intervención, Saucedo Rodas manifestó su satisfacción por haber recibido esta propuesta en el espacio cultural y valoró la integración de los descendientes de inmigrantes coreanos a la sociedad paraguaya. Señaló que la muestra fue mucho más que una exposición artística, al constituirse en una expresión del acercamiento entre dos pueblos unidos por el intercambio y la convivencia.
“Nuestros pueblos están unidos principalmente por el arte. La colectividad coreana fue la que más rápidamente se complementó con la sociedad paraguaya”, manifestó.
En otro momento, se refirió con particular calidez a la cercanía alcanzada entre ambas comunidades: “Cuando el paraguayo te hace bromas es porque realmente ya te aceptó como parte de este país, como parte de nuestra cultura”. Finalmente, transmitió su afecto y reconocimiento a los integrantes de la colectividad: “Les queremos mucho y les apreciamos mucho”.
Por su parte, David Han, presidente de la Asociación Coreana del Paraguay, agradeció a Saucedo Rodas y al CCR El Cabildo por brindar el espacio para esta iniciativa. En su mensaje, hizo referencia a la presencia de representantes de la primera, segunda, tercera y cuarta generación de descendientes de coreanos, hoy paraguayos que conservan el legado de sus antepasados.
Han recordó las dificultades que enfrentaron los primeros inmigrantes al llegar al país con escasos recursos, así como el esfuerzo y el trabajo que realizaron para establecerse y ofrecer mejores oportunidades a sus familias. Señaló que aquel sacrificio constituyó la base sobre la cual las siguientes generaciones pudieron construir sus vidas en Paraguay.
Asimismo, alentó a los jóvenes a continuar ese camino de crecimiento, sin olvidar a quienes hicieron posible esta historia, y a mantener siempre un sentimiento de gratitud hacia los pioneros de la inmigración coreana.
De esta manera, “Mis raíces, nuestra historia” concluyó su recorrido reafirmando el valor del arte como lenguaje universal y punto de encuentro entre distintas tradiciones. Una muestra que permitió reconocer que las raíces se preservan también a través de la convivencia, la memoria compartida y los afectos que, con el paso del tiempo, se convierten en parte de la historia de un país.